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miércoles, 22 de mayo de 2019

ENTREVISTA A MARGARITA DEL MAZO


¡Por fin!, recién salida del horno, presentamos la entrevista que pudimos hacerle a Margarita del Mazo, cuando nos regaló con sus presencias en el cole en la VII edición de nuestros Ciclos Raros, espero que disfrutéis de su compañía tanto como nosotras.  

¿Quién te contaba cuentos cuando eras pequeña?
Pues me contaban muchos cuentos. Es verdad que no había televisión y como no había televisión la gente contaba más. Yo recuerdo que la televisión llegó a mi casa muy tarde y yo era ya mayorcita.
En mi casa contaba todo el mundo. Mi abuela materna contaba sobre todo historias que le habían ocurrido a ella. Mi abuela paterna contaba leyendas y muchas de ellas habían ocurrido en el castillo de mi pueblo. Allí contaba todo el mundo, mi tía me contó Camuñas. Y mi madre cantaba mucho, recuerdo muchas salidas en familia donde  mi madre cantaba y contaban mucho.

-¿Cuál era tu cuento favorito cuando eras pequeña?
Mi cuento favorito cuando era pequeña… no sé. Recuerdo que no me gustaba nada Caperucita, ¿sabes por qué? Porque cuando me contaban Caperucita siempre iba al final esa coletilla de “es que hay que hacer caso a los mayores”, porque claro “a la Caperucita le pasó eso porque no hizo caso a su mamá”, entonces no me gustaba Caperucita. Así que cuando descubrí la de Roald Dahl, “Cuentos en verso para niños perversos”, me encantó
No sé qué personaje de cuento me gustaba. A mí me encanta el Lobo, yo diría que ahora mismo mi personaje favorito es el lobo. No sé qué personaje de cuento me gustaba entonces. Me gustaban mucho los cuentos de los Grimm pero no tengo así un personaje como de decir “este”.
Te diría el primer libro del que recuerdo tener ilusión y una reacción especial, fue un libro que me trajo mi madre una vez, porque se lo habían dado lo Reyes Magos para mí, era un libro troquelado de la colección de Ferrandis, era La Bella Durmiente y tenía un collar de verdad con una piedra verde… Ese le recuerdo.
Personajes de cuento me gustaban muchos: Los Tres Cerditos, Juan y las Habichuelas, La Gallina de los Huevos de Oro,  Garbancito, porque tenía una canción que decía Pachín, pachín, pachín mucho cuidado con lo que hacéis, pachín, pachín, pachín a Garbancito no piséis. Y la Cabra Montesina un cuento que de mayor se lo he escuchado a Nadia Castellanos, pero la Cabra Montesina a mí me lo contaba mi madre cuando era pequeña poniendo la voz de la cabr: “ Soy la Cabra Montesina (…)”

-¿Cómo descubres que quieres dedicarte a esto?

Creo que contar es algo que he hecho siempre, pero descubrí que era una profesión cuando mis niños eran muy pequeños que empecé a contar. Pero yo ya contaba, contaba en el patio de la parcela donde vivíamos en Vallecas, cuando llovía les contaba allí a los niños, en la playa,  en cualquier lado donde hubiera niños. Si había una reunión de amigos y ya empezábamos a tener peques pues yo al final era la que me quedaba con los niños. Ellos me permiten hacer lo que me de la gana. Me permiten hacer el tonto todo lo que quiero, me permiten ser, no me tengo que filtrar, por eso me encanta.
Pero descubrir que esto es una profesión y que quiero vivir de esto, pues a lo mejor hace 25 años ya.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
           
La relación con la gente, con los niños, me encanta, la relación con los maestros, con los padres. Porque yo soy madre pero hay veces que está bien que las cosas te las recuerden, porque entonces te paras y por un tiempo pones un esmero en hacer. Porque ahora mismo hay tantas prisas que no tenemos tiempo para contarles y les dejamos de leer solos enseguida y me gusta mi profesión es eso.
Y luego, saber que el libro llega a tantas manos, que hay niños de todo el mundo que tienen historias que yo he escrito, me parece mágico también.

-¿ Qué crees que aportas con lo que haces?

Con lo que hago, me he dado cuenta de que al niño es algo a lo que tenemos que tenerle mucho respeto, porque no nos damos cuenta de lo importantes que son nuestros actos y nuestras palabras para ellos. Lo que para nosotros es un gesto que no tiene mayor importancia para ellos es un mundo. Por eso me gusta empezar siempre con el “autoabrazo” porque eso es muy importante, dejar esa pequeña semilla ahí.
La relación con ellos me parece mágica, porque luego me ha pasado que llega un día, al cabo de los años, que alguien te llama y dice: “¿sabes que todavía me acuerdo de cuando me contaste esto o me aprendí este poema de memoria?” y me lo recita. Da un poco de vértigo porque dices, ¡jolín!,  han pasado muchos años. O viene un niño a la feria del libro para que le firme un libro y me dice, “¿sabes que he ganado un premio de escritura de cuentos y que empecé a escribir cuando tuve el encuentro contigo en quinto de primaria”. Y eso le da todo el sentido.
Si te pones a pensar lo importante que son nuestros gestos, nuestras palabras, el darles todo ese intercambio, te da vértigo, porque dices ¿qué les habré dejado?, ¿con qué se habrán quedado? Sí, para mí son lo más grande. Por eso cuando hablo con mayores quiero que tengan en cuenta que para mí lo más grande son ellos (risas) porque lo que quiero es eso.

-¿Si fueras el personaje de un cuento actualmente, qué personaje elegirías ser?

A mí me gusta el lobo, yo creo que el lobo, sí. Me comería a los Tres Cerditos, a Caperucita, y a la abuela también (risas). Lo siento, me encanta el lobo, es un incomprendido.
Y me gustan las versiones, que ahora  hay muchas, donde  el lobo o la Caperucita es diferente, me encanta,

-¿Qué ingredientes crees que debe tener un buen escritor o un buen contador de historias o las dos cosas?

Un buen contador tiene que vivir la historia, creérsela para poder transmitirla. Porque cuando estás contando, estás transmitiendo imágenes, que en la persona que te escucha se transforman, son sus imágenes. Tú cuentas tu cuento y luego ese cuento empieza a ser de todos los que lo escuchan. Si te crees la historia, y la llenas de tus imágenes, la cuentes como la cuentes, pero la haces tuya, va a entrar. Me encantan esos ojos cuando ves al que está escuchando y dices: “está entrándole todo”. Luego ya hará con el cuento lo que le venga en gana, pero la historia le tiene que llegar y eso solo sucede si tú te la crees. Tienes que contar algo que a ti te llegue, es imposible transmitir una historia que a ti no te ha llegado.
Me acuerdo al principio que a lo mejor me decían: necesitamos “cuentos de…”pero eso es muy difícil. Yo pienso que los cuentos nos eligen y cuando te llega un cuento que dices, “lo tengo que contar”, ese cuento ha dicho “soy tuyo”, y lo que tienes que hacer es hacerlo tuyo, recurrir a tus imágenes, tus vivencias, recurrir a ti mismo, para poder quedarte en pelotas delante del que te está escuchando y que solo vea el cuento.

Luego le damos mucha importancia a la voz pero la voz no es importante, hay contadores que no tienen una voz bonita. Creo que es importante que quien escucha tenga la sensación de que le están contando el cuento íntimamente, que se genere una relación íntima con cada oyente. Luego se llevan el cuento a casa y te llevan a ti. Creo que lo más importante es la historia, que te guste, que la transmitas porque la hayas hecho tuya y te haya cazado y la cuentes porque te ha cazado. Y luego dejarse llevar, si te dejas llevar es más fácil que te vean de verdad.

-¿ Y para escribir qué crees que es importante para ser escritora?

Pues creo que es importante estar atenta a lo que pasa a tu alrededor, quedarte con lo que ves, leer todo lo que te haga llenarte y te dé la posibilidad de escribir historias. El cine, un parque, el teatro, la lectura, lo que pasa por la calle… Yo creo que hay que estar atento a lo que ocurre porque a veces vamos demasiado deprisa. Y luego cuando te viene una idea darla por buena siempre, porque tiene posibilidades. Luego igual no llega lejos, pero si la das por buena, vas a empezar a escribir y vas a trabajar en ella. Siempre hay que darla por buena, porque a lo mejor no sale ese cuento, pero puede salir otro.
Y creer que puedes hacerlo,  igual para escribir que para contar, es importante creértelo.

-¿ De los libros que has escrito y de las historias que cuentas, tienes alguno favorito?

Si le decías a mi madre “¿cuál es tu hijo favorito?”, respondía: “tengo cuatro dedos ¿los ves?, ¿cuál de ellos me corto y que no me duela?”. Pues esto es algo parecido, cada uno por una cosa o por otra…
Puede ser mi favorito “Camuñas”, es una experiencia de vida y tiene el recuerdo de lo que viví y he vivido durante muchos años, por el miedo que me hizo pasar mi tía con ese cuento, que me recuerda a mi infancia. “El Rebaño” es también para mi muy importante, porque yo creo que alejarse del rebaño que es la única posibilidad de ser uno mismo, no te puedes dejar llevar. Pero creo que todos mis personajes son un poco así: “No quiero ser rey” también es de un niño que no cumple la expectativas, “El Pirata Malapata” también, “La Máscara del León” es de un león que no sabe rugir, que maúlla.  En esto me doy cuenta de que a mí no me obligó nadie a ser, entonces me pongo a pensarlo y digo cuantos personajes tengo raros, un poco a contracorriente. Pero están dedicados a mi padre, porque fue una persona que me respetó y que se reía mucho con mis despistes, pero no quiso nunca que fuera algo que no quisiera. Cuando yo estudié derecho y luego no quise ejercerlo, porque lo que quería era contar, me decía mi madre, “¡Ay!, tantos estudios, tantas noches sin dormir y ahora dice que quiere contar cuentos…” y mi padre: “no te preocupes Alicia, ha hecho la carrera más apropiada, los abogados son los mejores cuentistas”(risas).
Yo tenía siempre su apoyo, él estaba ahí para dejarme; mis amigas se tenían que poner la minifalda en el portal y yo podía salir con ella de casa. Por eso creo que me empeño con mis personajes en dejarles ser, que cada uno haga lo que quiera. No sé, creo que mis personajes van por ahí.


- Acabamos dónde empezamos, ¿quién te cuenta cuentos hoy a ti?

Ellos, me encanta escucharles cuando tengo oportunidad en los talleres de escritura creativa, ¡qué cabezas tienen!. Yo me pasaría horas, sólo escuchándoles. Lo mejor es cuando hablan sin pretender que nadie les escuche. Porque cuando ya pretenden que alguien les escuche, se ponen en una posición de decir, “tengo que hacerlo bien,” pero cuando no pretenden nada son lo más grande.
Mis hijos me cuentan muchos cuentos, tengo un hijo que me cuenta unos cuentos… (risas),  este es como yo, es igual. Yo digo que debería dedicarse a guionista de cine o actor o algo de eso, no sé, porque es un gran cuentista.

- ¿Tu cuento favorito actualmente?

¡Qué difícil pregunta!, Me gustan muchísimos, tanto tradicionales como literarios. No te puedo decir. Me encanta el álbum ilustrado, pero es muy complicado...
 ¡Ah, mira, ya está!, de repente hay uno: “Un Mar de Tristeza”, es un álbum ilustrado sobre un pez que sale de su casa muy triste y va paseando por el mar, y todos los que se va encontrando están fatal: el lenguado está hecho polvo, el banco de sardinas decaídas, la medusa deprimida… hasta que se encuentra con una tortuga y (…)  Es fabuloso, apuntadlo por favor. “Un Mar de Tristeza”, editorial: Kokinos.
Me gustan las cosas sencillas, pero que cuenten tanto.

- ¿Alguna cosa más que quieras añadir?

Quiero agradeceros toda la labor que estáis haciendo aquí y que me hayáis elegido en esta ocasión, porque lo he disfrutado muchísimo.




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